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MEDITAR FRENTE AL MAR: UN REGALO PARA LOS 5 SENTIDOS

Freskibo | 08 May 2018 | Blog

El mar nos da todo lo que necesitamos para nutrir nuestro cuerpo, pero también nuestra mente. Por eso queremos proponerte una experiencia única para los cinco sentidos: meditar frente al mar y conectarte con él para que puedas poner un poco de pausa a tu día y recargar energías.

 

A continuación te descubrimos todos los beneficios que tiene la meditación para el cuerpo y la mente, y te contamos cómo meditar frente al mar paso a paso. ¿Te animas a probarlo? ¡Te aseguramos que repetirás!

Los beneficios de meditar frente al mar

 

La meditación es una práctica cada vez más habitual en nuestro día a día. Lejos quedaron aquellos tiempos en los que la meditación se asociaba a los monjes del Tíbet, y cada día son más quienes dedican unos minutos de su tiempo a desconectar del ajetreo diario y poner un poco de calma a su rutina.

 

Meditar está lleno de beneficios: relaja el cuerpo y la mente, nos ayuda a conectar con nuestro yo interior, produce una oleada de bienestar y aumenta los niveles de energía. También tiene grandes beneficios cerebrales: según un estudio realizado por Harvard, meditar incrementa la motivación interna, ayuda a construir un sistema inmunológico más fuerte, despierta la mente, induce al buen humor y entre otros muchos beneficios también aleja la negatividad.

 

Y aunque se puede meditar casi en cualquier lugar, está comprobado que hacerlo cerca del mar todavía potencia más los efectos de la meditación.

De hecho, según el biólogo marino y autor del libro Blue Mind, Wallace J. Nichols, observar una gran cantidad de color azul nos induce a un estado meditativo, que se caracteriza porque nos aporta calma, paz interior y un sentimiento de satisfacción con nuestra vida en general. También nos ayuda a alejar los pensamientos negativos, decir adiós a los hábitos de vida poco saludables, fortalecer la autoestima y resolver problemas.

 

¿Lo mejor de todo? No importa si no has meditado antes porque cualquiera puede hacerlo: solo tienes que seguir los pasos que te compartimos a continuación.

 

Cómo meditar frente al mar paso a paso

 

  1. Elige el mejor momento para ti. Lo primero que debes saber es que cualquier momento del día es bueno para meditar frente al mar: durante un día de playa, mientras das un paseo o en cualquier momento de tranquilidad. Si tienes la oportunidad, prueba a practicar la meditación durante el amanecer o el atardecer para potenciar todavía más sus efectos

 

  1. Viste ropa cómoda. La ropa es uno de los aspectos más importantes para meditar, así que siempre que te sea posible elige ropa cómoda y flexible que no te apriete y con la que no vayas a pasar frío ni calor. Además, trata de llevar contigo una toalla o manta; te ayudará a estar más cómodo. 

 

  1. Busca un lugar tranquilo. Una de las ventajas de meditar frente al mar es que con solo estar cerca de él vas a poder experimentar una sensación de calma y tranquilidad. Pero si además buscas una zona tranquila y alejada del ruido, eso te permitirá escuchar el ruido natural del entorno y potenciar todavía más los efectos de la meditación.

 

  1. Ponte cómodo. Coloca la toalla o manta en el lugar que hayas elegido, preferiblemente cerca de la orilla, y siéntate en una posición cómoda relajando cada músculo de tu cuerpo (aunque si lo prefieres, también puedes tumbarte). Después, cierra los ojos, toma aire profundamente y ve soltando el aire poco a poco mientras vas tomando conciencia.

 

  1. Detén tus pensamientos. Permítete disfrutar del momento sin pensar en nada más. Este es un momento para ti, así que relájate y escucha el sonido del mar y de las olas, respira el olor a sal, siente el aroma de la arena mojada y déjate llevar por todas esas sensaciones. Si viene algún pensamiento a tu mente, déjalo ir.

 

  1. Incorpórate lentamente. Quédate unos minutos en ese estado de relajación, sintiendo la conexión con el mar. Idealmente, entre 10 y 20 minutos son suficientes para experimentar los beneficios de la meditación pero lo más importante es que escuches a tu cuerpo y regreses cuando te lo pida. Cuando ya te sientas relajado, mueve lentamente cada parte de tu cuerpo, abre los ojos e incorpórate.

 

¿Te animas a probar la meditación frente al mar? ¡Puedes hacerlo solo o acompañado! Y sin duda, es una forma muy sencilla y práctica de experimentar los beneficios de la meditación. ¡Ya nos contarás qué te pareció!